Capítulo 140. Capítulo final.
Días después. Valle de Bravo.
El silencio. Eso fue lo primero que notó Bruno Ávalos al bajar de la camioneta.
No era el silencio estéril y zumbante de los pasillos de hospital, ni el silencio tenso y cargado de la antigua mansión en Polanco.
Este era un silencio vivo, orgánico, profundo. Era el sonido del viento colándose entre las copas de los pinos altos, el crujido de la madera asentándose y el canto lejano de un pájaro que no sabía nada de empresas, acciones o intentos de asesinato.
La cas