Capítulo 71. Soy una mujer libre.
La palabra cayó como una piedra en el silencio de la habitación. Arthur frunció el ceño, confundido. No estaba acostumbrado a que le dijeran que no.
—¿Perdón?
—No me voy a ir, Arthur —repitió Victoria, soltándose de sus manos y caminando para ponerse al lado de la cama de Bruno.
Puso su mano sobre el hombro del hombre herido, marcando su territorio, eligiendo su bando.
—No voy a huir a Chicago. No permitiré que Rogelio me acorrale.
—Victoria, es la vida de tu hijo...
—¡Lo sé! —explotó ella—.