Capítulo 72. Mentira piadosa.
Bruno se quedó inmóvil en la cama. La declaración de ella lo había golpeado con más fuerza que la viga de acero. "Mis sentimientos murieron cuando me echaste a la calle".
No hubo gritos, no hubo llanto. Solo una verdad fría y quirúrgica. Él bajó la mirada, observando sus propias manos llenas de vías intravenosas.
Sabía que se lo merecía. Sabía que cada palabra era un latigazo justo por los pecados del pasado. Pero eso no hacía que doliera menos.
—Entendido —dijo Bruno finalmente.
Su voz sonó