Capítulo 43. Bruno Ávalos.
La suite presidencial del Hotel Four Seasons olía a laca fijadora, a cera para zapatos y a un miedo contenido que flotaba entre las rosas frescas del jarrón.
Victoria Rivas estaba arrodillada sobre la alfombra persa, ajustando por tercera vez la pequeña pajarita negra del esmoquin a la medida de su hijo. Cada tic nervioso de sus dedos era una plegaria silenciosa.
Nathan, a sus seis años, se veía adorable y serio, con la ropa impecable. Pero para Victoria, que veía peligros donde otros veían i