Capítulo 105. El reclamo territorial.
El motor de la lancha ronroneaba en neutro. Las olas golpeaban el casco de fibra de vidrio. El sonido era rítmico. Constante. Camila no se movía. Estaba sentada en el suelo mojado de la cubierta. Tenía las piernas estiradas. El vestido de seda blanca estaba irreconocible.
Estaba empapado en agua salada, manchado de manchas negras de combustible y rojo oscuro de sangre. Arthur estaba en su regazo. Su cabeza pesada y fría descansaba sobre los muslos de Camila. Su rostro miraba hacia el cielo gri