Ella traga saliva, sintiendo que la temperatura de la habitación subía de repente.
—Eso no tiene nada que ver con esto.
Pero Imran no parecía dispuesto a dejar el tema.
—No te creo —murmura, con la voz más baja y peligrosa—. Siempre me esquivas, siempre te niegas a sentir lo que hay entre nosotros. Me doy cuenta de como me miras.
Jazmín sintió que su corazón latía con fuerza en su pecho mientras sus mejillas se tornan rojas.
—No hay nada entre nosotros.
—¿De verdad? —pregunta él, inclinándose h