97. El precio de acercarse demasiado.
El celular permanece en la mano de Silvia unos segundos más después de cortar la llamada, como si el eco de la voz de Santiago siguiera vibrando en su cabeza, instalando una propuesta que llega en el momento exacto donde más duele la urgencia, donde cada decisión deja de ser teórica y pasa a tener consecuencias inmediatas, y al levantar la vista se encuentra con Adrián observándola con una atención que no necesita preguntas para entender que algo importante acaba de suceder.
—Era él —dice Silvi