84. Lo que empieza a pesar.
La rutina se instala con una precisión que no deja espacio para distracciones, y cada día comienza antes de que el cuerpo termine de recuperarse del anterior, con ese cansancio acumulado que se vuelve parte del ritmo y que Silvia acepta sin discutir, porque entiende que sostener todo lo que depende de ella exige una constancia que no admite pausas largas.
La casa, cada vez más vacía, pierde detalles que antes pasaban desapercibidos, y los espacios abiertos entre muebles ausentes generan una sen