28. La pieza que no encajaba.
El día no encuentra equilibrio en ningún momento, como si desde que crucé esa puerta temprano todo hubiera quedado desfasado en una medida que no logro corregir, y aunque intento sostener una rutina que antes me resultaba natural, revisando documentos con precisión, respondiendo correos con la misma claridad de siempre y organizando tareas como si el orden externo pudiera compensar el caos interno, hay algo que no termina de acomodarse, algo que insiste en mantenerse activo en segundo plano, re