27. Donde empieza la verdad que no querías ver.
No duermo bien esa noche, aunque intento cerrar los ojos y obligar al cuerpo a descansar como si eso bastara para apagar lo que se instaló en mi cabeza desde el momento en que vi esa imagen, porque cada vez que estoy a punto de quedarme dormida vuelve a aparecer con una claridad incómoda, la cercanía entre ellos, la naturalidad de ese gesto que no deja espacio para dudas, y sobre todo la marca de tiempo que confirma que no se trata de algo viejo, sino de algo que ocurrió mientras yo todavía est