169. El hombre que movía los hilos.
Durante varios segundos nadie consiguió reaccionar.
La carpeta negra permanecía sobre la mesa.
El nombre de Adrián seguía escrito en la portada.
ADRIÁN BEAUMONT.
La frase de Emilia continuaba dentro de mi cabeza.
Tu padre está vivo.
El hombre que había muerto cuando Adrián era apenas un niño.
El hombre cuyo retrato había visto en la casa de Elena.
El hombre del que Adrián había hablado con una mezcla de respeto, dolor y nostalgia.
El hombre que todos habían enterrado.
El hombre que, según Emili