168. La verdad que Emilia escondió.
La acusación de Elena quedó suspendida frente a nosotros.
Durante unos segundos, nadie reaccionó.
Yo miré a Emilia.
Ella permanecía junto al automóvil, con el arma colgando de su mano y el rostro completamente pálido.
Su mirada había perdido la seguridad que había mostrado dentro del teatro.
Parecía una mujer que acababa de escuchar una sentencia.
—Decime que es mentira —susurré.
Emilia levantó los ojos hacia mí.
Su boca se abrió.
Las palabras tardaron en llegar.
—Silvia...
—Decime que es menti