107. También podés sentir.
La noche cae con una calma engañosa, de esas que parecen dar un respiro pero en realidad esconden todo lo que se está moviendo por debajo, y mientras dejo el bolso sobre la mesa y apoyo las manos en la madera, siento el peso del sobre todavía presente, no solo por lo que contiene, sino por lo que representa, por la línea que ya crucé y que ahora define cada paso que sigue.
Adrián se acerca desde atrás sin apuro, su presencia llenando el espacio antes de que sus manos lleguen a mi cintura, rodeá