Mientras las risas seguían resonando en el apartamento, Damián se inclinó hacia atrás en la silla, cruzando los brazos con aire pensativo. Observaba la escena con una media sonrisa, como si disfrutara viendo a Emma lidiar con la locura que él mismo acababa de sembrar.
—Bueno, si ya me conocieron y espero no haberles dado una mala impresión —dijo con tono casual—, ¿por qué no seguimos esta... conexión profunda en otro lugar?
Emma lo miró con sospecha.
—¿A qué te refieres con "otro lugar"?
—Una e