Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa tenue luz del atardecer se colaba por las rendijas del antiguo santuario, tiñendo el ambiente de un dorado cálido, casi celestial. El aire olía a madera vieja, a tierra húmeda… y a algo nuevo. Algo que solo existía entre ellos.
Emma se apoyó sobre un colchón improvisado con mantas y cobijas que habían preparado junto a la chimenea apagada. Damián se sentó a su lado en silencio, observándola como si f







