Mundo ficciónIniciar sesiónEl aire ardía con el aroma a azufre y deseo mientras Kael se recostaba con holgura sobre un diván de piedra negra, una copa de licor infernal en mano y una súcuba encantadora murmurándole dulzuras al oído. La música gutural del inframundo retumbaba en las paredes carmesíes de la casa de placer, donde los gritos de lujuria y condena se entremezclaban con risas demoniacas. Kael estaba a gusto, por fin.
Hasta que escuchó.







