Mundo de ficçãoIniciar sessãoMiré nuestro local con curiosidad. No había vuelto allí desde que Valentín tomó el control de su blindaje, mejorando las medidas de seguridad para que fuera un lugar más o menos defendible. El edificio era el mismo y sin embargo, había muchas cosas que habían cambiado. La fachada seguía siendo una mezcla de tintes grises, con tonos más oscuros en las zonas donde el agua de la lluvia arrastraba la suciedad del tejado impregnando parte de las paredes externas. Una belleza, en resumen. Lo primero de lo que fui consciente fue que las viejas puertas metálicas del garaje habían sido sustituidas por unas puertas de color negro. En una de ellas había una puerta peatonal incorporada. Bajé del coche y Jan se puso a mi lado. Su mirada analítica pasó fugazmente sobre el edificio, para llegar a mí, con una de esas sonrisas en la cara que le hacía parecer más joven.







