Mundo de ficçãoIniciar sessãoCaminamos hasta la puerta metálica que nos dirigía a la parte privada del local. Había una fría placa de metal a su lado, sobre la que Hang colocó su mano. Me recordó al sistema que tenía Valentín en su edificio y supuse que sería algo similar. La puerta se abrió, sin más. Jan miró a Hang alzando una ceja y él se encogió de hombros. A mí no me había sorprendido demasiado, había visto ese tipo de sensores en el edificio de Valentín.
—Tengo que entraros en el sistema —nos dijo Hang—. Solo puede hacerse desde un ordenador central que está instalado en el salón.
—¿Es un lector de huellas? —le preguntó Jan con curiosidad. Los lobos generalmente eran algo primitivos, no tenían especial interés por la ciencia y la tecnología, pero Jan era curioso por naturaleza.
Con mi padre adoptivo podían tener horas de disertaciones sobre genética humana, de cambiantes y cómo no, también de vampiros. Que ellos no supieran todo lo mío no le impedía a Jan curiosear. Era fácil da







