22

Solo por llevarme la contraria, aquella noche acabó siendo buena. Sin fiebre. Sin cefalea. No fui la única en agradecer aquel hecho.

Jan me despertó por la mañana de muy buen humor.

―¿Cómo te encuentras?

―Bien. Sorprendentemente. ―Sonreí.

―Voy a preparar algo para desayunar mientras te duchas. ―No me pasó desapercibido su cabello húmedo y supe que él se había levantado hacía un rato

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