Mundo de ficçãoIniciar sessãoNo sé si volví a dormirme. O si al estar con Jan hizo que el mal rato pasara más rápidamente, pero para cuando fui consciente, la intensidad de la luz que entraba por la ventana había disminuido.
—¿Qué hora es?
—Pronto serán las sietes.
La fiebre estaba empezando a estabilizarse.
—Siento todo esto —me disculpé, me sentía un poco mejor—. Podría escribir un libr







