••Narra Catrina••
Desde que salí del hospital, me la he pasado dormitando. Perdía la noción del tiempo y solo me despertaba cuando escuchaba un sonido, como en este caso.
—Bien, ¿y cambiaste el medicamento? —Escuché la voz de Connor, firme, servera. Cómo si estuviera molesto.
Con pesadez, abrí los ojos.
Estaba de espaldas, viendo a través de la ventana de la habitación, con un traje gris que le quedaba a la medida. Hablaba por teléfono.
¿Con quién? Ni idea, pero no sonaba agradable.