••Narra Connor••
Decir que era un grano en el culo sería quedarme corto.
Mi madre y Edmundo no hicieron más que mimar a esta niña toda su vida, serles permisivos, aplicar la crianza respetuosa. Cuando lo único que necesitó eran una buenas nalgadas para que dejara sus estupideces.
La arrastré por el brazo, sin delicadeza, sin importarme el espectáculo que estábamos dando. Cada uno de sus gritos estridentes, cada insulto dirigido a Catrina, era un clavo más en el ataúd de la poca paciencia que m