El silencio se cernió sobre el comedor, pesado y expectante. La pregunta de Hywell flotaba en el aire y era como una soga invisible que se apretaba alrededor del cuello de Jade.
¿Estás de acuerdo? ¿Quieres firmar?
Su mirada, fija y gélida, no ofrecía salida. Jade sintió el peso de las cinco reglas, cada una un grillete que se ceñía a su alma.
No había escapatoria, no había ayuda, y la aterradora verdad de su cuerpo que aún vibraba por el contacto de Nick le gritaba que su resistencia era una fa