El aire gélido del cementerio parecía absorber el calor, dejando a Jade arrodillada en el barro, el corazón desgarrado por el dolor y la confirmación final de la muerte de Nick. Las palabras del escolta de Hywell resonaban en su mente, "¿Y ahora? ¿Podrás seguir en paz?". No había paz, solo una inmensa desolación.
Liam se mantuvo firme junto a ella, su cuerpo tenso, los ojos fijos en el escolta. El hombre, impasible, los observaba con una calma escalofriante, y con una voz impasible.
—¿Qué quier