La decisión resonó en el aire frío de la noche: "Busquemos a Nick". Las palabras de Liam fueron un ancla para Jade, una promesa de apoyo que, de alguna manera, alivió el peso insoportable de las verdades que Hywell había arrojado sobre ella. La plaza, antes un lugar de verdades dolorosas, se convirtió en el punto de partida de una nueva y desesperada búsqueda.
Liam encendió el auto, y esa vez el silencio no era opresivo, sino reflexivo, como melancólico. La dirección estaba clara, aunque el cam