El golpe seco resonó en el callejón, el cuerpo de Robert se desplomó contra el pavimento sucio. Jade lo vio caer, aturdido, y la figura imponente se cernía sobre él. En la penumbra, una voz grave y ronca se alzó, cortando el aire con una posesión escalofriante. La figura oscura que Jade no podía reconocer se acercó solo un poco a ella y Jade pegó la espalda de la pared.
Hubo un silencio en el que solo escucharon sus respiraciones, y el eco de los quejidos de Robert. El hombre, porque estaba seg