La noche dio paso a un amanecer pálido y tenso. La noticia del disparo en la mansión de Hywell, magnate influyente en la región y a nivel internacional, no tardó en filtrarse. A pesar de los esfuerzos de Hywell por controlar la narrativa, la policía estaba en camino. La fiesta, que había comenzado como un evento social de élite, había terminado en un charco de sangre y un escándalo que ni siquiera el dinero de Hywell podría acallar por completo.
A media mañana, el hospital se vio invadido por u