Jeray era un hombre con poca paciencia, que se molestaba con facilidad y perdía la decencia cuando la situación lo ameritaba. En ese momento no podía sentirse más furioso y con ganas de destruir para siempre a la chica que llevaba del brazo.
¿Cómo demonios le habían permitido el paso sabiendo que ya no era más su asistente? ¿Acaso Borbón no la había dejado con vigilancia para que no se acercara nunca más a su ángel?
En ese momento su furia hervía en su sangre y no sería en lo absoluto delicado