Jeray estaba demasiado envuelto en el placer y en lo que sentía con cada roce, que fue poco consciente de lo que soltó en voz alta. Y Avery estaba inmersa en los sentires que la azotaban con fiereza y la hacían gemir, que escucharlo hablar en su idioma natal aumentó el calor que bullía en su interior.
Su coño palpitaba incesante, deseando sentirlo de una vez por todas. Así que tomó su pene en su mano y la subió de arriba abajo, acariciando y apretando con suavidad al tiempo que levantaba las ca