Doménico saltó fuera del auto, solo quería subirme rápido antes de que Máximo saliera y me llamara, era rico, poderoso, mimado, acostumbrado a que todos hicieran lo que él quería, por eso le era tan fácil pasar por encima de todos. Yo si temía. No quería herir a Ada.
Entré al auto con expresión seria. Doménico sacó el anillo de su bolsillo y me lo mostró. Suspiró cerrando los ojos.
—Lo siento mucho hermosa, lo siento, lo siento, perdóname, se me subieron mucho las copas, tenía tiempo sin beber,