Máximo.
Llevaba una hora y media esperándola afuera de su casa, parecía un loco desquiciado, sin nada más que hacer, cuando justo estaba a punto de sacar a cotizar en bolsa mi marca, mi compañía, mi nombre. Hacer justo lo que estaba haciendo, lo ponía todo en riesgo, sin embargo, ahí estaba jugando Candy crush mientras esperaba porque ya había revisado los informes y los correos. Estaba haciendo una locura, pero al menos haría algo productivo con mi locura.
Hasta que por fin la vi bajaste de un