73. Acorralada
Roxana
Herrera nos miró uno a uno con diversión perversa al darse cuenta de que ninguno parecía dispuesto a responder, hasta que Méndez se interpuso entre él y yo con naturalidad:
—La señora vino con su abogado a actualizar datos de residencia. Ya sabe, protocolo para extranjeros con doble nacionalidad.
Herrera me estudió en silencio, sopesando la explicación. Mantuve su mirada aunque la bilis subía por mi garganta, hasta que se acercó a mí.
—Salude al señor Di Marco de mi parte.
—Por supuesto