El festín por la Gran Caza duró dos días. La carne del ciervo blanco llenó los estómagos y levantó los ánimos, un breve respiro en una vida de carencias. Pero cuando la última costilla fue roída y la hoguera ceremonial se redujo a cenizas, la realidad regresó con la fría luz del alba. Las reservas de maíz seguían siendo peligrosamente bajas y la temporada de siembra se acercaba como una prueba ineludible.
Nayra, a través de los oídos de Kenari, supo de la reunión del consejo. Los ancianos, con