El invierno no daba tregua, y la advertencia que Sura había dejado grabada en la mente de Vanya comenzó a materializarse en sutiles pero inquietantes alteraciones en los informes de las fronteras. En el gran salón táctico de Colmillo de Plata, el mapa de bismuto ya no mostraba la pacífica uniformidad de las semanas anteriores. Aunque los gobernadores del oeste seguían enviando sus tributos con puntualidad matemática, el flujo de información en los valles fronterizos se estaba volviendo errático