El amanecer tiñó de un rojo violáceo las cumbres de Colmillo de Plata, pero en el centro de comando, el ambiente ya no era de tensa espera, sino de una fría y absoluta certeza. Vanya se encontraba de pie frente al ventanal principal, con una nueva túnica de seda oscura que se ceñía a su silueta y el broche de la Casa Auren brillando bajo la luz del alba. Sus ojos azules reflejaban una calma imperturbable, aunque en su interior, el lazo místico con Alek vibraba con una intensidad renovada, un re