Las Colinas de Hierro no eran un simple accidente geográfico; eran el escudo natural del sur. Una serie de formaciones rocosas ricas en mineral magnético que alteraba los sentidos de los licántropos menores, obligándolos a confiar únicamente en la disciplina militar. Quien controlara esas colinas, controlaba el paso hacia el corazón del continente.
En el centro del Salón de Guerra de la Fortaleza de Hielo, Vanya ajustaba las piezas oscuras sobre el relieve de piedra. El tablero del norte y el s