El Valle de las Lágrimas ya no le hacía honor a la tristeza, sino a la carnicería. El humo negro de las tiendas del sur quemadas se elevaba hacia el cielo gris del amanecer, mezclándose con la densa niebla matutina del norte. Los guerreros de Thorin limpiaban el campo con una eficiencia mecánica, amontonando las armas capturadas y asegurando los pocos suministros que Marcus no había logrado evacuar en su huida.
Vanya permanecía de pie en el centro de lo que alguna vez fue la tienda de comando d