Llegamos a la comisaría y, después de esperar unos minutos, el comisario nos llamó.
Se presentó como comisario Felipe Ramos, un hombre de mediana edad, serio y con pinta de ser bastante eficiente.
Nos condujo a una sala y colocó un informe y algunas pruebas sobre la mesa, incluyendo un bidón de gasolina.
—Los bomberos trajeron el informe y las pruebas —comenzó el comisario Ramos, señalando el bidón—. Lo encontraron a unos metros del edificio. Solo fue posible porque una vecina vio a un hombre s