Ella me observó un momento y luego sonrió, y aquello me dio un alivio inmediato.
—Puedes quedarte aquí en la cobertura conmigo —continué—. Yo tampoco estaba aguantando más ese edificio.
Ella volvió a sonreír, suave y cálida.
—Aguantaste bastante tiempo allí, pero no voy a vivir contigo.
Suspiré, tirando de ella para outro beso, prolongando ese instante íntimo.
—Después resolvemos eso —murmuré contra sus labios.
Me levanté y la hice levantarse también, agarrando su mano con firmeza mientras la l