Las personas se quedaron en shock, pero salieron rápidamente, dejándonos solos. Christian me hizo sentarme en el sofá y fue a por un vaso de agua.
Se agachó delante de mí, con cara de susto.
— Intenta calmarte y respira despacio, Ariel.
Cerré los ojos, intentando bloquear la música alta y centrarme en su voz. Poco a poco conseguí respirar bien y mi pecho dejó de doler. Abrí los ojos, sintiéndome mucho mejor, y lo encontré aún agachado frente a mí.
Una sensación extraña se instaló en mi pecho, n