Antes de que pudiera hacer nada, Christian apareció como una sombra imponente. Me agarró y me apartó, quitándome el arma de la mano con firmeza y apuntando directamente a la cabeza de Thomaz.
— De rodillas. Ahora.
Thomaz dudó, pero la mirada de Christian no dejaba espacio para objeciones. Intentó sacar su propia pistola, pero Christian fue más rápido. Un disparo seco le rozó la oreja, haciéndole gritar mientras la sangre le corría por el rostro.
— El siguiente va directo a tu frente —le advirti