Miranda me lanzó otra mirada evaluadora, con un claro gesto de disgusto, antes de volver a mirarle a él.
— Que te has liado con una… limpiadora. — Las palabras salieron de su boca llenas de veneno.
Sentí el golpe, pero mantuve la expresión neutra. No le iba a dar el gusto de saber que sus palabras me habían afectado.
Antes de que Christian pudiera responder, ella se encogió de hombros, como si la conversación hubiera terminado, y se marchó caminando con esa postura erguida de quien se cree por