Capítulo veintinueve. ¡Vete a la mierd@!
Sebastián respiró de manera profunda para no gritarle allí mismo a Oliver todo lo que pensaba de Maya y Ariadne e incluso lo que estaba pensando de él.
Él no comprendía cómo era que Oliver no se daba cuenta de que todo era un plan con maña, y lo que era peor. Oliver estaba creyendo que con sacrificarse y terminar la relación que tenían iba a hacerle cambiar de opinión con respecto a Maya, como si los sentimientos fueran como una muda de ropa o que llegaba y se iban por arte de magia.
—Ven, con