Capítulo cuarenta y siete. Epílogo
Oliver caminó de un lado a otro en la sala del hospital. Caleb había llamado anunciando que Victoria estaba en trabajo de labor y parto.
—Cariño, ven siéntate conmigo —pidió Sebastián palmeando la silla junto a él.
—Estoy nervioso y emocionado. El bebé de Victoria y Caleb será hermoso —dijo mordiéndose los labios.
Había pasado las últimas semanas pensando en un bebé y no se atrevía a hablar con Sebastián sobre el tema.
—Yo también lo creo y por el bien de ese bebé espero que herede la inteligen