Capítulo cuarenta y seis. Te amaré toda mi vida
Sebastián miró con semblante serio y profesional, al hombre sentado frente a él, por un momento experimentó un Déjà vu.
Ya había estado en el pasado en esta misma situación y por un momento pensó que era el mismo día y el mismo mes y diferente año.
—Entonces… —hizo una pausa—. ¿Quieres tener un trabajo en Airplane? —preguntó con calma.
— Airplane, fue el negocio de mi familia por décadas, Sebastián. Hoy está en tus manos y en manos de mi hijo. Sé que Oliver es noble por naturaleza y sé que nada