Capítulo treinta. Te equivocaste
Sebastián permaneció un largo tiempo sentado dentro de su auto en el estacionamiento del edificio. Quizá con la esperanza estúpida de que Oliver corriera detrás de él; pero el chico ya había tomado una decisión y aunque a él le costara aceptarlo debía hacerlo.
Eso no quería decir que estuviera de acuerdo, pero se había prometido respetar la decisión que Oliver tomara con respecto a su relación.
Lo que le dolía en el alma, era saber lo poco que significaba su amor para el muchacho. Pensó que qui