98. NO VAYAS A ENSUCIAR MI ALFOMBRA
Stavri, indiferente a su desespero, consultó el reloj con un gesto de impaciencia. Tenía algo más importante que atender.
—Y me va a perdonar, pero creo que ya he perdido demasiado tiempo con usted —anunció, dejando claro que su conversación había llegado a su fin. La manera en que lo observó, como si fuera apenas una molestia, dejaba en Jarret una sensación punzante. Para Stavri, no era más que un hombre de