574. LLEGANDO A UN ACUERDO
MAXIMILIANO:
Coral desvía la mirada por un instante, como si tratara de ocultar la grieta que mis palabras acaban de abrir en su fortaleza. Cuando vuelve a mirarme, sus ojos son un terreno de batalla entre el deseo de confiar y el miedo heredado de una vida llena de traiciones.
—No lo entiendes, Max —susurra, mientras juguetea nerviosamente con el pequeño anillo de plata en su mano—. Realmente entiendo lo que me explica mi bisabuela, pero no por eso dejo de temer. Me asusta que se active ese