Mundo ficciónIniciar sesiónMamá me estudió por un momento. Sus ojos estaban cargados de ternura, pero también de esa sabiduría curtida por los años y las adversidades que había enfrentado en su propia vida. Finalmente, dejó los utensilios en el fregadero y se acercó a mí, secándose las manos con un paño limpio.
—Agapy, te voy a decir algo. La lealtad de los hombres como Gerónimo cuesta. Les toma tiempo descubrir lo que realme






