Mundo ficciónIniciar sesiónSus mejillas se encendieron ligeramente, apenas un rubor que me confirmó que mis palabras habían llegado al lugar correcto. A veces, Cecil podía ser más dura que el acero, pero había aprendido a leer entre líneas, a entender a la mujer frágil y sensible que se escondía debajo de su fortaleza. Ella suspiró y bajó la mirada hacia las bolsas.
—Está bien, Guido... —murmuró, aunque su tono era m&aa






